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El V Encuentro: Un momento de oportunidades y esperanza para la Iglesia

Reflexiones de los delegados arquidiocesanos

36 delegados de la Arquidiócesis de Miami, entre clérigos y laicos, participaron del 20 al 23 de septiembre en el V Encuentro nacional, en Grapevine, Texas.

Fotógrafo: Cortesía Padre Richard Vigoa

36 delegados de la Arquidiócesis de Miami, entre clérigos y laicos, participaron del 20 al 23 de septiembre en el V Encuentro nacional, en Grapevine, Texas.

MIAMI | Asistir al V Encuentro nacional fue “escuchar esa voz nacional, esas experiencias reales, y saber cuáles son los regalos de la comunidad hispana y también sus necesidades”, dijo Mary Ann Wiesinger.

Además, para ella, fue un “gran honor”, porque fue parte de este momento histórico en la Iglesia estadounidense.

“Sentí el llamado de seguir formando a nuestros líderes hispanos”, dijo Wiesinger, directora de la Oficina de Evangelización y Vida Parroquial de la Arquidiócesis de Miami y una de los más de 3000 delegados de todo el país que asistieron al V Encuentro Nacional en Grapevine, Texas del 20 al 23 de septiembre.

El proceso del V Encuentro empezó hace dos años con encuentros parroquiales, diocesanos, regionales y finalmente el Encuentro nacional, con la finalidad de identificar y atender las necesidades de los católicos hispanos en los Estados Unidos.

El V Encuentro es una esperanza “en un momento de crisis en la Iglesia en todo el mundo, especialmente en los Estados Unidos”, dijo el P. Byron Macías, director vocacional para los misioneros Claretianos de la Arquidiócesis de Chicago, mientras estuvo de visita en Miami.

Después de 18 años de haberse realizado el último Encuentro 2000, las necesidades de la Iglesia han cambiado. “Ahora se habla de hacer homilías bilingües, de buscar cómo hacer a la gente sentirse incluida. Antes no se hablaba de ‘milenials’, de social media, de celulares, y ahora todo eso es parte de la fe”, indicó el sacerdote.

Al mismo tiempo, “la presencia hispana en Estados Unidos es cada vez más grande y más joven”, dijo Carmen Aguinaco, miembro del primer Equipo de Acompañamiento Nacional (ENAVE), y miembro del comité de Liturgia de la Conferencia de Obispos Estadounidenses.

Alrededor del 40 por ciento de todos los católicos en los Estados Unidos son hispanos y ese porcentaje es aún mayor cuando se habla de los menores de 14 años, que representan el 55 por ciento de los católicos en este país, según datos de ENAVE.

La comunidad hispana le está inyectando vida a la Iglesia católica en este país. Los jóvenes, sobre todo, son el futuro de la Iglesia, “por número, por el entusiasmo de su fe, su fidelidad a la Iglesia, su compromiso, su sentido de comunidad y las grandes contribuciones de su espiritualidad”, dijo Aguinaco.

La realidad de cómo evangelizar a los jóvenes que no creen en una religión institucionalizada está afectando a la iglesia a nivel mundial.

El enfoque del proceso del V Encuentro es misionero, el Papa Francisco está pidiendo que seamos una Iglesia misionera, una Iglesia en salida, una Iglesia que busque, que no se quede encerrada, que abra las puertas y que salga a encontrar a la gente. “El Desafío en este encuentro es cómo convertirnos en verdaderos evangelizadores, en verdaderos agentes de pastoral en nuestra realidad”, dijo el P. Macías.

Otro desafío es cómo podemos dejar de ser pasivos y ser agentes de pastoral. Por años, la Iglesia estadounidense se enfrenta al proselitismo de pequeñas iglesias y sectas que resultan más atractivas a los hispanos por su sentido de comunidad y de expresión de emociones y fiesta. “La Iglesia necesita responder con un decidido enfoque pastoral que extienda hospitalidad y comunidad además de proporcionar la raíz cultural e histórica que necesitan los hispanos”, señaló Aguinaco.

No se está atendiendo a los hispanos de segunda y tercera generación, a menudo no encuentran su lugar en la comunidad angloparlante y tampoco se sienten totalmente integrados en la cultura y las expresiones de sus padres y abuelos.

En Miami, los delegados señalaron que se debe apoyar más a los jóvenes, “para que puedan dar su opinión y que sea escuchada, y tomada en cuenta”, dijo Juan José Rodríguez, director de la Pastoral Juvenil del SEPI, y delegado de Miami en el V Encuentro.

Wiesinger, por su parte dijo que hay una gran necesidad de formación de líderes y sacerdotes hispanos que reflejen la población hispana y que se involucren en la iglesia.

En Estados Unidos, según datos de ENAVE, hay aproximadamente 2,000 católicos por cada sacerdote; 6,000 católicos hispanos inmigrantes por cada sacerdote hispano inmigrante; y hay 23,000 católicos hispanos nacidos en los Estados Unidos por cada sacerdote hispano nacido en los Estados Unidos.

“Esa diferencia es muy grande. Necesitamos sacerdotes que no solamente hablen español para dar la Misa, sino que también se puedan comunicar y conozcan la cultura y las necesidades del pueblo hispano”, señaló Wiesinger.

“Es importante formar líderes hispanos capacitados para servir a la Iglesia en posiciones de liderazgo importantes. No puede ser que en la Iglesia, mayoritariamente hispana, en las altas estructuras haya pocos líderes hispanos”, dijo el P. Rafael Capó, director ejecutivo del Instituto Pastoral para los Hispanos del Sureste SEPI y miembro del Equipo de Acompañamiento Nacional del V Encuentro.

Aunque en Miami la realidad es otra. “La gente no podía creer que nosotros tenemos Misas en español casi todo el tiempo”, dijo Rosemarie Banich, directora del Ministerio de Jóvenes y Jóvenes Adultos de la Arquidiócesis de Miami y líder de la delegación arquidiocesana de 36 personas que participaron en el V Encuentro nacional.

Es una realidad que en muchas ciudades con grandes poblaciones hispanas es difícil encontrar sacerdotes que hablen español, no en Miami. La ciudad fue construida por hispanos y a medida que la Arquidiócesis iba creciendo, simultáneamente lo hacía el liderazgo hispano.

“Muchas diócesis nos miran como un modelo de lo que serán”, agregó Banich.

Además de la necesidad de capacitar y formar a líderes jóvenes, las conclusiones que la Región 14, conformada por los estados de La Florida, Georgia, North Carolina y South Carolina, llevaron al Encuentro nacional incluyó: la necesidad de abrir más escuelas católicas y hacerlas más accesibles a las familias hispanas. La necesidad de la capacitación de líderes para salir a las periferias, fortalecer la pastoral familiar, promover las vocaciones desde la familia hispana, apoyar a la pastoral juvenil y la pastoral universitaria.

Se remarcó el surgimiento de nuevos líderes bilingües especialmente en la pastoral juvenil.

El SEPI como oficina regional y como institución ancla del sureste, junto con el equipo regional “recopiló todos los reportes diocesanos y creó el reporte final del encuentro regional que se llevó al V Encuentro nacional”, dijo el P. Capó.

La implementación de las conclusiones del V Encuentro nacional, a nivel parroquial tomará otros dos años.

EL V Encuentro “para mí ha sido un momento de crear verdaderos discípulos misioneros, de que todos nos sintamos llamados y redescubramos el encuentro con el Señor”, dijo el P. Capó.

“Es bellísimo ver cómo va cambiando la cara de la Iglesia con el tiempo. Me siento muy feliz de ser católica en este momento y siento que es un momento lleno de oportunidades, de esperanza, es un momento increíble para ser hispano en la Iglesia Católica”, agregó Wiesinger.

La importancia de los Encuentros Hispanos

En una entrevista para La Voz Católica, Carmen Aguinaco, miembro del Equipo de Acompañamiento Nacional (ENAVE), del V Encuentro, explica los aportes de los Encuentros anteriores y la importancia del V Encuentro para los católicos hispanos en Estados Unidos.

En 1972 se realizó el I Encuentro, que le dio paso a los encuentros de 1977, 1985 y 2000. Estos anteriores encuentros crearon consciencia de identidad, sentido pastoral, y afirmación de la presencia de la comunidad hispana en la Iglesia.

Pero, sobre todo, se logró el reconocimiento de las contribuciones de los hispanos, lo cual creó la base para la construcción de planes pastorales a nivel nacional y local, la creación de organizaciones ministeriales y redes de apoyo y solidaridad ministerial y la formación de un mayor liderazgo eclesial de la comunidad.

En el V Encuentro se espera un nuevo impulso de evangelización con un mayor protagonismo hispano ocupando un puesto central de liderazgo que le corresponde en la Iglesia Católica de los Estados Unidos.

El V Encuentro es importante para los hispanos porque han pasado varios años desde los anteriores Encuentros y una gran parte de la comunidad católica no tenía un sentido de identidad como pueblo hispano católico en Estados Unidos o de ministerio pastoral a nivel nacional. El retomar las raíces, la memoria histórica, la afirmación de la cultura y una mirada conjunta al futuro como comunidad de fe en un nuevo impulso evangelizador eran totalmente necesarios en este momento.

Este proceso está dirigido a tomar conciencia conjuntamente de lo que constituye la Iglesia Católica total en Estados Unidos hoy día. Significa profundizar en la presencia, los dones y la esperanza que traen los hispanos con sus valores culturales y religiosos a la comunidad total. Como tal, todos los católicos entran en tal proceso, reconociendo una identidad católica diversa y a la vez afirmando sus propias raíces y su propio encuentro con el mismo Cristo vivo. Significa una mirada mucho más amplia y comunitaria que lo que sería simplemente mirar a una cultura concreta.


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