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Mission to Haiti

Feature News | Sunday, March 20, 2016

Misi�n en Hait�

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MIAMI | ¿Bañarse con cubetas? Listo.

¿Largos y dolorosos viajes por carreteras rurales? Listo.

¿No encontrar inodoros que funcionen casi la mitad del viaje? También listo.

¿Reunirse con los niños y los maestros que has estado ayudando por más de 30 años? No tiene precio.

Durante años, Eddy y Ana García querían visitar Haití. Estaba, según sus propias palabras, "en nuestra lista de deseos".

Ana García posa para una foto con el obispo Pierre-Antoine Paolo, de Port-de-Paix, durante su viaje en barco hacia Ile de la Tortue, donde el obispo iba a bendecir una nueva iglesia.

Fotógrafo: COURTESY | Eddy Garcia

Ana García posa para una foto con el obispo Pierre-Antoine Paolo, de Port-de-Paix, durante su viaje en barco hacia Ile de la Tortue, donde el obispo iba a bendecir una nueva iglesia.

Desde la izquierda, Teresita González de Amor en Acción, y Andrés Novela, maestro de la escuela secundaria Msgr. Edward Pace, posan con el director de la escuela hermana, Nuestra Señora de los Lagos, en Nan Palan.

Fotógrafo: COURTESY | Eddy Garcia

Desde la izquierda, Teresita González de Amor en Acción, y Andrés Novela, maestro de la escuela secundaria Msgr. Edward Pace, posan con el director de la escuela hermana, Nuestra Señora de los Lagos, en Nan Palan.

Ana y Eddy García posan para una foto con Marie Louise Sylvestre, superintendente de las escuelas de la Diócesis de Port-de-Paix. Ella sólo necesita un juego de libros para cada grado, para hacer copias para cada maestro. Los García se comprometieron a recaudar el dinero para comprar los libros.

Fotógrafo: COURTESY | Eddy Garcia

Ana y Eddy García posan para una foto con Marie Louise Sylvestre, superintendente de las escuelas de la Diócesis de Port-de-Paix. Ella sólo necesita un juego de libros para cada grado, para hacer copias para cada maestro. Los García se comprometieron a recaudar el dinero para comprar los libros.

¿Por qué? "Fue una de las cosas que sentimos que teníamos que hacer", dijo el director de la escuela St. Louis Covenent, en Pinecrest con su esposa Ana, la directora de la escuela secundaria Mons. Edward Pace, en Miami Gardens.

Cuando eran estudiantes de la escuela Pace, ambos conocieron Amor en Acción, un grupo misioneros laicos de la comunidad, que desde 1979 ha patrocinado programas de escuelas hermanas y de nutrición, en Port-de-Paix � la diócesis más pobre de la nación más pobre del hemisferio occidental, y la diócesis hermana de Miami.

Con actividades durante todo el año organizadas por su departamento de ministerio escolar, Pace apoya a tres escuelas hermanas en Port-de-Paix: dos de ellas por más de tres décadas, Moulin and Perou; la tercera, Lormand, fue construida hace unos dos años.

"Los niños que vivían en esa zona tenían que cruzar dos ríos para llegar a (otra escuela), y algunos niñitos se ahogaron", explicó Ana García.

Sí, fue ese tipo de viaje para los educadores de Miami � aunque sabían lo que les esperaba. Habían oído las historias y visto las fotografías traídas por Andrés Novela, maestro de religión de la escuela Pace y ministro escolar, que viaja a Haití con Amor en Acción unas dos veces al año.

Aun así, "eso cambia un poco los lentes de la cámara de la vida", dijo Eddy García. "Hemos visto gente que quizás se resignaron a estar donde están, pero saben que necesitan a Dios para sobrevivir. Y la Iglesia es su vía para todo"� alimentos, educación, comunidad, e incluso entretenimiento. “Mantiene a esas comunidades unidas por todo lo que pasan".

Los García viajaron a Haití acompañados de Novela y de Teresita González, directora tanto de Amor en Acción y de la Oficina arquidiocesana de Misiones. Hicieron su viaje por las "atroces" carreteras de Port-au-Prince hasta el punto más extremo al noroeste de Haití, visitando 11 escuelas en ocho días. Se reunieron con la superintendente de las escuelas en la diócesis de Port-de-Paix. Viajaron juntos en barco a la Ile de la Tortue con el obispo Pierre-Antoine Paulo, quien tenía programado consagrar una nueva iglesia allí.

El viaje de regreso (sin el obispo) fue un poco menos agradable, recordó Ana García. El barco era más pequeño � un bote, en realidad � y recorrieron 45 minutos del camino en medio de una lluvia torrencial y oleaje agitado.

"Vimos mucha pobreza", dijo Ana. "No tuvimos una ducha que funcione para bañarnos durante todo el tiempo que estuvimos allí. Tuvimos un inodoro que funcionaba solo tres de los ocho días que estuvimos allá".

Despertar y oler el café: Es exactamente lo que Ana García hizo durante su visita a la cooperativa de café COCANO, en Port-de-Paix. El ministerio escolar de la escuela Msgr. Edward Pace vende este café tres días a la semana a los estudiantes de la escuela.

Fotógrafo: COURTESY | Eddy Garcia

Despertar y oler el café: Es exactamente lo que Ana García hizo durante su visita a la cooperativa de café COCANO, en Port-de-Paix. El ministerio escolar de la escuela Msgr. Edward Pace vende este café tres días a la semana a los estudiantes de la escuela.

Pero también tuvieron grandes alegrías, en las escuelas que carecían de luz y electricidad, donde los maestros recogían trozos de tiza para escribir en las pizarras y donde los libros son un lujo.
“Los niños estaban tan orgullosos de estar en aquellas escuelas, tan orgullosos de llevar un uniforme”, dijo Ana García.

"Porque un uniforme significa que estaban recibiendo educación", agregó Eddy.

Le preguntaron a la superintendente de las escuelas de Port-de-Paix, Marie Louise Sylvestre, que necesitaba. Libros, contestó. Pero no para los estudiantes. Ella necesita sólo un juego de libros para los profesores de cada grado de estudios, para copiar y distribuir al resto de los profesores.

"Tiene que ser en creole y tiene que estar de acuerdo a su plan de estudios", dijo Ana García.
A diferencia del compromiso continuo de las escuelas hermanas, este es un proyecto que tiene un fin. "Vamos a trabajar en eso. Tengo que conseguir el dinero", dijo.

Otra cosa que les impresionó de Haiti a los García fue "el amor que tienen, el respeto que tienen a Amor en Acción y lo que la Iglesia de Miami ha hecho por ellos a través de Amor en Acción", dijo Eddy García.

Tales como: obtener un antiguo vehículo todo terreno para que el personal diocesano pueda cruzar los ríos; la adquisición de un equipo de motocicletas para que los supervisores educativos no tengan que caminar o montar mulas para llegar a las escuelas más alejadas en las áreas montañosa de la diócesis; el patrocinio de programas de nutrición que proporcionan almuerzos escolares � a veces la única comida del día � para 4,500 niños; el programa de escuelas hermanas proporciona educación para niños de 28 escuelas y paga los salarios de 85 maestros.

Otras organizaciones de ayuda van y vienen � y la mayoría de ellos ni siquiera llegan a Port-de-Paix debido a que el viaje es muy difícil � pero "Amor en Acción ha sido una fiel constante en sus vidas", dijo Ana García. "Amor en Acción, durante años, sin ostentaciones, ha hecho la diferencia en sus vidas".

Además de la escuela Pace, otras ocho escuelas arquidiocesanas, tanto primarias como secundarias, patrocinan escuelas hermanas en Haití. La parroquia St. Louis fue una de las primeras en apoyar el programa de nutrición de Amor en Acción, un proyecto que Eddy García espera volver a empezar.

Ese compromiso a largo plazo requiere "personas en esa comunidad que se comprometan con eso", dijo Ana García. Y es por eso que Pace ha mantenido su apoyo por más de 30 años.

"Hay personas que trabajan en el ministerio escolar que han ido y se han comprometido con eso, por lo que han mantenido vivo su deseo de ayudar sin importar quién sea el director", dijo.

De hecho, dijo Eddy, le dijo a Novela que "fue una experiencia retadora el haber compartido ese viaje con él y Teresita. Pero fue más retador y un honor que haya sido con el profesor de religión de mis hijos".

MÁS INFORMACIÓN

Para obtener más información sobre Amor en Acción, y sus programas tanto en Haití como en la República Dominicana, vaya a www.amorenaccion.com.

 

Ana García posa con los niños de Nan Palan, la escuela hermana de Our Lady of the Lakes, en Miami Lakes.

Fotógrafo: COURTESY | Eddy Garcia

Ana García posa con los niños de Nan Palan, la escuela hermana de Our Lady of the Lakes, en Miami Lakes.


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