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‘Sin el trabajo de las trabajadoras del hogar, ningún otro trabajo sería posible’

Misa por las trabajadoras domésticas en el Condado de Miami-Dade

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Representantes de la organización Women Working Together USA entregaron una canasta de rosas blancas como ofrenda durante la Misa por el reconocimiento de la labor de las empleadas del hogar en  el Condado Miami-Dade, celebrada por el Arzobispo Thomas Wenski, en la Catedral St. Mary.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Representantes de la organización Women Working Together USA entregaron una canasta de rosas blancas como ofrenda durante la Misa por el reconocimiento de la labor de las empleadas del hogar en el Condado Miami-Dade, celebrada por el Arzobispo Thomas Wenski, en la Catedral St. Mary.

Integrantes de la organización pro derechos de las empleadas domésticas, Women Working Together USA, asistieron a la Misa celebrada por el Arzobispo de Miami Thomas Wenski en la Catedral St. Mary por el reconocimiento del trabajo de las empleadas del hogar.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Integrantes de la organización pro derechos de las empleadas domésticas, Women Working Together USA, asistieron a la Misa celebrada por el Arzobispo de Miami Thomas Wenski en la Catedral St. Mary por el reconocimiento del trabajo de las empleadas del hogar.

Integrantes de organización pro derechos de las empleadas domésticas Women Working Together USA, Miami Workers Center, y United We Dream asistieron a la Misa celebrada por el Arzobispo de Miami Thomas Wenski en la Catedral St. Mary por el reconocimiento del trabajo de las empleadas del hogar. Desde la izquierda Rosana Araujo, Viviana Ávalo, Mery Ponce y María Asunción Bilbao.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Integrantes de organización pro derechos de las empleadas domésticas Women Working Together USA, Miami Workers Center, y United We Dream asistieron a la Misa celebrada por el Arzobispo de Miami Thomas Wenski en la Catedral St. Mary por el reconocimiento del trabajo de las empleadas del hogar. Desde la izquierda Rosana Araujo, Viviana Ávalo, Mery Ponce y María Asunción Bilbao.

Decenas de empleadas domésticas y representantes de organizaciones que ayudan a este sector asistieron a la Misa por el reconocimiento del trabajo de las empleadas del hogar, celebrada por el Arzobispo de Miami Thomas Wenski en la Catedral St. Mary.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Decenas de empleadas domésticas y representantes de organizaciones que ayudan a este sector asistieron a la Misa por el reconocimiento del trabajo de las empleadas del hogar, celebrada por el Arzobispo de Miami Thomas Wenski en la Catedral St. Mary.

MIAMI | Desde que llegó a Miami de su natal Argentina hace 17 años, Viviana Ávalo trabaja limpiando casas. Empezó ganando 40 dólares por casa, después llegó a conseguir una clientela de hasta 13 casas, pero muchas veces por necesidad tuvo que aceptar abusos y malos tratos, exceso de trabajo, un mal salario, sin beneficios laborales ni vacaciones, ni pago por enfermedad.

Al principio lo hizo para ayudar a su esposo a mantener a sus cuatro hijos y después porque es un tipo de trabajo que “no necesitas documentos, simplemente ser honesta y trabajar bien”, dijo Ávalo después de la Misa por el reconocimiento de la labor de las empleadas domésticas, celebrada por el Arzobispo Thomas Wenski el 25 de junio, en la Catedral St. Mary.

“El Señor continúa inspirando y llamando profetas, comprometidos con el bien común y la defensa de los derechos de los más desfavorecidos de la sociedad. Tal es el caso de tantas mujeres en su mayoría inmigrantes, que cada día y en condiciones difíciles laboran como trabajadoras domésticas. Siendo ellas de invaluable ayuda para tantas familias en la comunidad, deben conformarse con sueldos mal retribuidos para poder sostener a las suyas propias”, dijo el Arzobispo Wenski en su homilía y agregó que ellas “realizan labores de gran responsabilidad, y no sólo al cuidado de los hogares; más importante aún, al cuidado de niños, ancianos, enfermos y personas con discapacidades”.

La Misa en la que participaron decenas de trabajadoras del hogar, “es una unión que estamos haciendo mujeres de fe para conquistar nuestros derechos”, dijo Jaqueline López, de la organización Women Working Together USA, que en conjunto con Miami Workers Center son parte de la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar, que se ocupan de proteger los derechos de los trabajadores de este sector.

El trabajo doméstico, que incluye la limpieza, cocinar y cuidar a niños y ancianos es considerado un trabajo informal, sin contratos por escrito ni garantías laborales, y las personas que lo realizan enfrentan situaciones difíciles.

López dijo que las trabajadoras del hogar “somos generalmente el grupo más castigado; no nos reconocen el trabajo, no tenemos horarios que nos respeten, hay mucho acoso sexual, y no tenemos cómo probar estos abusos. No hay una legislación para las trabajadoras del hogar”.

En 1935 el Congreso aprobó la National Labor Relations Act (la Ley Nacional de Leyes Laborales) para proteger los derechos de los trabajadores en los Estados Unidos, pero no incluyó, entre varios, a los trabajadores domésticos ni a los trabajadores agrícolas.

Históricamente, en este país el trabajo doméstico lo realizaban los esclavos negros, después los negros libertos y ahora los inmigrantes y en su mayoría indocumentados.

En los últimos años el trabajo doméstico ha evolucionado.

Aunque para muchos “no existimos, nadie sabe lo que es una trabajadora del hogar, es como un mueble. Para nosotros es muy importante que se sepa que hacemos una labor importante para que muchas personas puedan ir a trabajar tranquilas, nosotros estamos limpiando sus casas y cuidando a sus niños”, enfatizó López.

“Sin el trabajo de las trabajadoras del hogar, ningún otro trabajo sería posible”, dijo Karla de Anda, de la organización Miami Workers Center (Centro de Trabajadores de Miami).

En la sociedad actual, la madre trabajadora busca a otra mujer para que le cuide a sus hijos y al mismo tiempo, los niños reciben la educación cultural de la empleada doméstica. “Como instituto tenemos que entrenar a esas niñeras, porque ahora no es sólo la criada, es una persona fundamental en la cadena de la educación y la transmisión de valores”, dijo Samuel Díaz, del Instituto Jesuita Pedro Arrupe, en Miami, quienes proporcionan educación conjuntamente con las organizaciones a favor de los derechos de los empleados domésticos.

López, hace dos años, fundo la organización Women Working Together USA, junto con Rosana Araújo, con la intención de educar a las mujeres trabajadoras para que puedan resolver sus problemas y pelear por sus derechos.

“Hablamos de defender los derechos, pero no conocemos cuáles son los abusos que existen; ¿cómo defendernos y cómo cuidarnos en el trabajo (como utilizar adecuadamente los productos de limpieza)?”, dijo Araújo.

En el 2011 la Organización Internacional del Trabajo designó el 16 de junio como el Día Internacional del trabajador doméstico, con la intención de que los países garanticen a los trabajadores del hogar los mismos derechos que a cualquier otro trabajador, como períodos de descanso diario y semanal, jornadas laborales, compensación en caso de horas extraordinarias, y vacaciones anuales remuneradas, así como una protección adecuada frente a la violencia. Hasta el momento, 22 países han ratificado el acuerdo, pero Estados Unidos no está entre ellos.

Varios estados como Nueva York, Hawái, Illinois y California han aprobado estatutos de derechos (Bill of Rights) para proteger a los trabajadores domésticos, y en La Florida el año pasado se logró que el Condado de Miami-Dade designara el 7 de junio como el Día de los Trabajadores del Hogar.

Se ha logrado solo la visibilidad a un sector del cual no se habla.

“Nosotras seguimos luchando por los derechos de las trabajadoras; somos excluidas de cualquier ley laboral; queremos una ordenanza fuerte en contra del robo de salarios, y queremos también que se den pasos necesarios para poder evitar el tráfico laboral”, indicó De Anda.

El senador estatal de Miami José Javier Rodríguez, que asistió a la Misa, dijo: “es importante ser solidario cuando estamos hablando de una causa justa, pero sobre todo cuando estamos hablando de la explotación, y muchas veces de personas que están enfrentando la insolación. No hay que tener miedo, estamos con ustedes”.

Dijo además que van a seguir en la lucha, como ya lo ha hecho antes para lograr el estatuto de derechos para los trabajadores del hogar en La Florida.

Guadalupe Hernández, una empleada del hogar, recibe la Eucaristía del Arzobispo Thomas Wenski durante la Misa por el reconocimiento del trabajo de las empleadas domésticas, en la Catedral St. Mary.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Guadalupe Hernández, una empleada del hogar, recibe la Eucaristía del Arzobispo Thomas Wenski durante la Misa por el reconocimiento del trabajo de las empleadas domésticas, en la Catedral St. Mary.

El senador estatal de Miami, José Javier Rodríguez, quien asistió a la Misa con su esposa Sonia, su hijo Javier y su mamá Joyce, posan junto al Arzobispo Thomas Wenski delante de la Catedral St. Mary despues de la Misa por las trabajadoras domésticas.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

El senador estatal de Miami, José Javier Rodríguez, quien asistió a la Misa con su esposa Sonia, su hijo Javier y su mamá Joyce, posan junto al Arzobispo Thomas Wenski delante de la Catedral St. Mary despues de la Misa por las trabajadoras domésticas.

Según datos de la organización Miami Workers Center, a nivel mundial hay más de 10 millones de trabajadores domésticos. Aquí en el Sur de La Florida hay cerca de 100 mil; el 90 por ciento son mujeres y el 70 por ciento latinas y afrocaribeñas.

Los datos también señalan que las mujeres emigran, primero para huir de la violencia doméstica y segundo, para darles una mejor vida a sus hijos. Muchas de ellas son cabeza de familia y el sustento de sus familias en sus países de origen; por ello soportan todo tipo de abusos, y con la situación migratoria que estamos viviendo es aún más difícil; les da mucho miedo reportarlos.

También se enfrentan al tráfico laboral. Las traen de sus países con pasaportes de trabajadoras domésticas y las abusan completamente. “Es una esclavitud terrible, las tratan peor que animales. Hay muchos casos en que las ponen a dormir en un closet, o en el cuarto de la lavandería, o junto a la basura, restringen sus salidas y sus llamadas”, señaló De Anda.

Actualmente, hay cinco casos de este tipo que están siendo procesados y otros ocho que están empezando, pero muchos otros se arrepintieron de denunciarlos por temor a las represalias, indicó De Anda.

Su organización realiza campañas de concientización ,porque muchas trabajadoras domésticas no se identifican como víctimas de tráfico laboral y la sociedad no las reconoce como tales, y en muchas ocasiones ni siquiera los empleadores saben que el quitarle los documentos a alguien es un delito federal.

La Misa también tuvo el objetivo de recordar de manera simbólica a los familiares que perdieron y que por diversos motivos, no pudieron estar con ellos. Se repartieron rosas blancas al principio de la Misa donde las participantes escribieron los nombres de sus seres queridos en listones y fueron dedicados como ofrendas.

Al finalizar su homilía el Arzobispo Wenski, expresó el reconocimiento de la Iglesia por la contribución a la sociedad de las trabajadoras del hogar y oró para que, “con la ayuda de Dios, sean respetadas en su dignidad y puedan superar las condiciones de explotación en que muchas de ellas se encuentran”.

“Un trabajador doméstico puede ser cualquiera. Es un trabajo que muchos de nosotros hacemos cuando llegamos acá como inmigrantes. No es cuestión de raza. Algunas personas hacen este trabajo para mantenerse, otras como yo amamos este trabajo, amo cuidar a los ancianos”, dijo June Baret, cuidadora de ancianos de origen jamaicano.

“La gente siempre va a llegar a ser ancianos y siempre va a necesitar a alguien que los cuide, siempre se va a necesitar a alguien que cocine, que cuide a sus hijos. Nuestro trabajo te permite a ti que vayas y hagas tu trabajo”, agregó.

Posan para la fotografía los asistentes a la Misa celebrada por el Arzobispo Thomas Wenski por el reconocimiento de las empleadas domésticas del condado Miami-Dade, en la Catedral St. Mary, el 25 de junio.

Fotógrafo: ROCIO GRANADOS | LVC

Posan para la fotografía los asistentes a la Misa celebrada por el Arzobispo Thomas Wenski por el reconocimiento de las empleadas domésticas del condado Miami-Dade, en la Catedral St. Mary, el 25 de junio.

Comments from readers

Dina L. Lotz Gajdemski - 07/19/2017 09:16 PM
Conocemos a monseñor Wenski desde hace muchos años ,podemos dar testimonio de su generosidad y gran sentido de caridad, que unida a su profunda Fe en Dios y la Virgen lo mueven a solidarizarse a causas tan justas como estas . Gracias

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