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Misa en la ermita por Oswaldo Payá

Sacerdotes de Miami y el arzobispo Wenski recuerdan al fundador del Proyecto Varela

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Oswaldo Payá

Photographer: FILE PHOTO

Oswaldo Payá

MIAMI | Se ofrecerá una misa este martes, 24 de julio, a las 8 p.m. en la Ermita de la Caridad por el alma del disidente cubano Oswaldo Payá, quien murió en un accidente de tráfico el 22 de julio cerca de la ciudad de Bayamo.

“Cuba y el mundo lloran a Oswaldo Payá”, declaró el arzobispo de Miami, Mons. Thomas Wenski, tras enterarse de la noticia. Calificó a Payá como “un patriota y un laico católico comprometido” cuya visión de Cuba “estaba basada tanto en las enseñanzas sociales católicas como en el pensamiento de Félix Varela y José Martí.”

Añadió que su “muerte inesperada y trágica… es sin duda un golpe y un revés para la pequeña sociedad civil de Cuba; sin embargo, su ejemplo y su valentía seguirán inspirando a las personas tanto dentro como fuera de la isla que trabajan y luchan por una transición pacífica, pero real, a una forma democrática de gobierno en la que los derechos humanos y el estado de derecho estén protegidos”.

“Tuve la oportunidad, en varias ocasiones, de conversar con él”, dijo el arzobispo Wenski. “Mis condolencias a su esposa e hijos, a los miembros de su comunidad parroquial en El Cerro, y a todos los que lloran su muerte. ¡Que descanse en paz!”

Payá tenía 60 años y trabajaba como ingeniero pero se dió a conocer mundialmente en la década de los 1990, por su pacífica insistencia en que el gobierno de Cuba se abriera a reformas democráticas. Fundó el Movimiento Cristiano Liberación y basándose en una clausula de la constitución cubana, inició el Proyecto Varela, que recaudó más de 24,000 firmas de ciudadanos cubanos a favor de un referendum que garantizara la libertad de expresión y otros derechos humanos en la isla.

El gobierno respondió con otro referendum que declaró el sistema socialista “irrevocable”.

En el 2002, Payá recibió el Premio Andrei Sakharov, el más alto galardón otorgado por la Unión Europea, por su trabajo en favor de los derechos humanos.

“Estamos pasando por momentos de mucho dolor pero el Movimiento Cristiano Liberación continuará su lucha pacífica hasta que todos los cubanos conquistemos los derechos a los que tenemos derecho”, declaró su viuda, Ofelia Acevedo. “A ese ideal mi esposo dedicó su vida hasta entregarla. Ahora continuaremos sabiendo que desde la eternidad nos anima y acompaña hasta que la verdad y la justicia hagan de nuestra isla querida un autentico hogar para todos los cubanos”.

Su hija, Rosa María Payá, de 23 años, declaró en una entrevista publicada en la página web del Diario de Cuba, que la muerte de su padre no fue un accidente. Habían tres personas más en el automóvil, incluyendo otro disidente cubano, Harold Cepero, quien también murió, y dos hombres más, un sueco y un español, que quedaron heridos.

“Había un auto intentando sacarlos de la carretera, embistiéndoles en todo momento. Así que pensamos que esto no fue un accidente; que les querían hacer daño y terminaron matando a mi padre”, dijo Rosa María Payá.

El Padre Juan Sosa, párroco de la iglesia St. Joseph en Miami Beach, estudió junto a Payá en la escuela Marista de la Habana. “Pertenecíamos a la misma parroquia y teníamos algunos maestros en común”, dijo el P. Sosa en un correo electrónico.

“Pude encontrarme de nuevo con él unas décadas después, en los años ’80, cuando empezaba a darse a conocer como un disidente pacifista”, continuó el P. Sosa. “Más tarde, en el 2001, cuando me invitaron a dar una semana de clases sobre liturgia en la Habana, él asistió a una misa diaria que yo celebré en nuestra parroquia mutua de El Salvador, en el barrio de El Cerro. Fue una experiencia maravillosa para mi poder celebrar la Eucaristía junto con dos de los hermanos Payá y otros miembros de la comunidad, en la misma iglesia donde se casaron mis padres y donde fui bautizado”.

“Ciertamente abrió camino para que muchos otros hablaran en voz alta y se unieran al número de los que buscaban un autentico proceso democrático en una sociedad libre”, dijo el P. Sosa.

Anotó también que Payá había permanecido siempre un fiel parroquiano católico.

“Cuando les dejé saber en Cuba que había muerto el obispo auxiliar Gilberto Fernandez, él mandó un mensaje en nombre de la comunidad”, dijo el P. Sosa. “El arzobispo Wenski hizo referencia a ese mensaje en el funeral del obispo... Mons. Gilberto había sido el párroco de la familia Payá en El Cerro antes de que él y su familia se fueran a España”.

El P. Juan Rumín Dominguez, rector de la Ermita de la Caridad en Miami, quien también conoció a Payá personalmente, declaró en la página de Facebook de la ermita: “Unidos en la fe pedimos por su eterno descanso (sabiendo que va a estar intercediendo por la libertad de Cuba) así como oramos por su querida esposa e hijos, y por todos sus familiares y colaboradores dentro y fuera de Cuba.

“Quienes le conocimos de cerca y tuvimos el enorme privilegio de contarnos entre sus amigos, podemos entender mejor el significado de palabras tales como sacrificio, perseverancia, fe y esperanza, entrega, honestidad, fidelidad, amistad, patria, coherencia, y tantas otras. Su convencimiento de que los cubanos tienen derecho a ‘los derechos’ ha sido el motor de todo su ser y quehacer, no permitiendo que el desanimo y las incomprensiones detuvieran su andar en pos de una Cuba libre, con todos y para el bien de todos”, continúa la declaración.

“Descansa en paz, hermano y amigo, hombre de fe y de tu pueblo. Que tu legado permanezca siempre vivo, y no dejes de interceder para que pronto nuestra patria sea al fin libre”.

Corrección: La fecha de la muerte de Payá estaba incorrecta inicialmente. Murió el 22 de julio, no el 23.

Comments from readers

Angelica Jenkins Lopez - 07/23/2012 03:23 PM
Un buen articulo dedicado a la memoria de Un gran cubano comprometido con Cuba y con nuestra Iglesia Catolica Para Cuba Ya es Hora.

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